Gisela es Boliviana de nacionalidad, ingeniera industrial de profesión, máster en dirección de empresas internacionales, cuenta con una amplia experiencia en medio ambiente global, temas de mitigación y adaptación al cambio climático, desarrollo sustentable local, nacional y regional.

Un mejor futuro en nuestras manos

Un factor decisivo para la conservación ambiental es la conciencia de cada ser humano, desde los que ejercen una alta función pública en el estado, hasta los que viven en su casa de la manera más cotidiana…

La conservación, la emisión de gases de efecto invernadero, la erosión de los suelos y la protección del agua, son temas claves para nuestro país y para nuestro futuro y debemos estar más conscientes de ello. Bolivia tiene muchísimos riesgos climáticos y en los últimos años, hemos visto estas manifestaciones, principalmente en términos de disponibilidad de agua y sequías en diferentes zonas del país. Los desastres naturales como la niña y el niño, afectan año a año al país y a nuestras ciudades y se nota la ausencia de medidas preventivas.

La situación es compleja y obviamente se requiere de políticas públicas claras y decididas, y ante la carencia de estas, nace el sentimiento de responsabilidad de parte de la sociedad civil y son las ONG e instituciones como la Fundación Natura Bolivia y otras que le ponen el hombro para apoyar este proceso.

Desafíos que nos involucran a todos

Estimo que en los próximos años, la sociedad civil va a necesitar empoderarse y tener un rol mucho más activo para resolver los problemas ambientales de sus localidades, debemos asumir esta responsabilidad y plantear soluciones concretas desde las instituciones y desde la forma en que cada uno de nosotros vive, tenemos que ser más eficientes con el uso de la energía, más cuidadosos con lo que consumimos y compramos, tener en cuenta que productos están generando deforestación y contaminación  del agua y seguir una corriente mundial responsable con el medio ambiente, de manera que se genere un cambio hacia fuera, pero desde nuestros hogares y sociedad en general.

Todos tenemos el poder de cambiar en nuestras manos, no solamente en temas asociados a la conservación, sino en nuestros hábitos con la familia y la empatía que sentimos hacia la vida de otros seres humanos, de manera que podamos construir una ciudad más justa y sostenible en el tiempo.