
El trabajo de gestión y monitoreo respalda la conservación de esta especie emblemática en las áreas protegidas del país. “Estoy muy feliz de ver al osito porque se me ha cumplido el deseo”, expresa con emoción Mauricia Kellca Quenallata. El año pasado, tras la difusión de imágenes captadas por cámaras trampa que confirmaban la presencia de un oso jucumari (Tremarctos ornatus) en las serranías del Mururata, compartió un anhelo profundo: poder observar algún día a esta especie en su hábitat natural.
Meses después, mientras realizaba labores agrícolas en una comunidad dentro del área de influencia de la Reserva de Agua y Bosques Serranías del Mururata, en el municipio de Yanacachi (La Paz), el momento esperado llegó. Al verlo, no dudó en sacar su teléfono para grabar y dejar constancia de ese encuentro inesperado.
Más allá de la experiencia personal, el avistamiento constituye una señal alentadora sobre el estado de conservación del área protegida y las condiciones que permiten la presencia de esta especie emblemática.

Creada en 2020, la Reserva de Agua y Bosques Serranías del Mururata es un área estratégica para la protección de ecosistemas altoandinos. Situada entre los 1.600 y 5.800 metros de altitud, resguarda una red hídrica fundamental para las comunidades de la región y alberga especies emblemáticas como el oso andino y el cóndor.
Lilian Apaza, es bióloga de profesión y coordinadora de planificación de Áreas Protegidas de Fundación Natura Bolivia, explica que los ríos que nacen en esta zona forman parte de un sistema hídrico clave para Yanacachi. “Uno de los elementos icónicos es la cumbre del Mururata, un nevado emblemático para La Paz y los Andes. En cuanto a vegetación, destacan los pajonales, que funcionan como verdaderos colchones de agua”, señala.
Estos pajonales cumplen un rol esencial en el ciclo hidrológico: absorben el agua de lluvia como una esponja, la infiltran en el subsuelo y favorecen la recarga de acuíferos y nacientes. Esta dinámica natural sostiene la red hídrica que abastece a las comunidades locales.
El oso jucumari es uno de los objetos de conservación prioritarios del área protegida. Las condiciones de altitud y cobertura vegetal favorecen su presencia, al igual que la del cóndor andino, otra especie simbólica de la zona. Apaza, explica que si bien aún no se cuenta con un estudio de estado de conservación en el área protegida, los registros obtenidos hasta ahora indican que el ecosistema mantiene condiciones adecuadas para estas especies.
No es la primera vez que se reporta la presencia de osos en la zona. Trampas cámara instaladas por Fundación Natura Bolivia, como parte de las acciones de monitoreo y gestión del área protegida, captaron imágenes de jucumaris el año pasado. Estos registros confirman que el hábitat ofrece seguridad y disponibilidad de alimento.
La bióloga e investigadora Aideé Vargas destaca que en los videos se percibe la tranquilidad del animal. “El oso se siente seguro donde está”, explica. Su dieta se basa principalmente en vegetación: consume brotes tiernos, y suele buscar bromelias, plantas epífitas que crecen adheridas a los árboles y aprovechan la humedad del ambiente. “Las bromelias son como pequeñas piñas que se desarrollan en la parte alta de los árboles. El oso se alimenta de ellas o de los brotes cuando recién están naciendo”, detalla.