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Cámaras trampa revelan la presencia del oso jucumari en Mururata

26 de septiembre de 2025 · 4 min de lectura
26 de septiembre de 2025

El monitoreo confirmó la presencia del oso andino en el Área Protegida de Mururata, región de los Yungas de La Paz, aportando datos clave para su conservación en Bolivia.

Fotografía de cámara trampa del oso jucumari en el Área Protegida y Reserva de Agua y Bosques Montañosos Serranías del Mururata.

La instalación de cámaras trampa en áreas protegidas exige tanto conocimiento técnico y del entorno como capacidad física para afrontar largas jornadas de trabajo en campo. Antes de colocar los equipos, los técnicos deben identificar huellas, seguir rastros y recorrer senderos por donde suelen desplazarse los animales. Solo así es posible obtener las imágenes que confirman la vida silvestre en regiones remotas y poco exploradas.

La más reciente de esas imágenes fue captada en El Área Protegida y Reserva de Agua y Bosques Montañosos – Serranías del Mururata. “Tuvimos que caminar mucho: en Quisno, unas seis horas; en Chojlla, alrededor de 14. Aunque en el mapa parece cerca —solo entre uno y 1,5 kilómetros—, el terreno montañoso convierte la jornada en un esfuerzo de hasta 12 horas caminando”, relata Eduardo Unzueta, coordinador del Programa de Resguardo Comunitario de la Fundación Natura Bolivia (FNB). “Pero una vez que revisamos las cámaras y encontramos al oso, todo el cansancio desaparece”, añade con satisfacción.

El oso andino u oso jucumari (Tremarctos ornatus) está catalogado como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Es el único oso de Sudamérica y un símbolo de los bosques de altura. Su presencia es considerada un indicador de la salud de los ecosistemas, y su monitoreo resulta crucial para conocer el estado de conservación de los hábitats andinos.

“Gracias al Oso Jucumari y al monitoreo que realizamos desde hace cinco años, el área protegida Cuenca Alta ha sido incluida en el mapa mundial de las Key Biodiversity Areas. Esto demuestra que el oso es una especie bandera para el Chaco Serrano”, explicó el Aidé Vargas, coordinadora de Biodiversidad de la Fundación Natura Bolivia.

Unzueta explica que las cámaras instaladas entre Quisno y Chojlla también aportaron datos sobre su dieta: en Quisno se hallaron heces con semillas —evidencia de una alimentación herbívora basada en frutos y bromelias—, mientras que en Cholla se detectaron restos de pelo animal, señal de un comportamiento más carnívoro. 

La bióloga Lilian Apaza añade que el jucumari es una especie paraguas y carismática: “Al protegerlo, se resguarda también a otras especies y toda la biodiversidad que habita bajo su sombra, incluyendo plantas y pequeños animales”. Para Apaza, conservar al oso significa preservar todo el ecosistema de Mururata, donde las cámaras lograron captarlo. “Para mí, como bióloga, fue algo sorprendente: son especies que se ven muy poco”, confiesa con emoción.

Los especialistas coinciden en que obtener evidencia del jucumari es un desafío. Su carácter esquivo, sumado a la presión humana sobre su hábitat, hace que el registro de su presencia sea un logro científico y de conservación. “Es un trabajo que exige tiempo y paciencia”, subrayan. No obstante, en Mururata los resultados fueron alentadores, posiblemente porque los animales tienen un hábitat poco perturbado.

No obstante, el avance de la investigación también ha evidenciado conflictos entre el oso y las comunidades locales, principalmente por la depredación de ganado. La bióloga Aide Vargas explicó que la Fundación Natura Bolivia, en coordinación con los gobiernos municipales, desarrolla acciones de prevención y sensibilización para reducir estos conflictos y evitar la caza de la especie, abordando la conservación desde un enfoque integral que contemple tanto la protección del oso como la convivencia con las comunidades locales.

Desde que Natura comenzó a trabajar en la región, hace cinco años, se ha registrado la presencia del oso jucumari en cinco áreas protegidas municipales:

📷Área Protegida de la Cuenca Alta del Río Parapetí

📷Área Comunitaria protegida de Gestión Hídrica Serranía Los Milagros

📷Área Natural de Manejo Integrado y Comunitario de la Serranía Incahuasi

📷El Área Natural de Manejo Integrado Municipal Serranías de Igüembe

📷El Área Protegida y Reserva de Agua y Bosques Montañosos – Serranías del Mururata

Estos registros aportan información clave para el diseño de estrategias de conservación y manejo de los ecosistemas altoandinos. Cada nueva imagen no solo documenta la vida de un animal en peligro, sino que también recuerda la urgencia de proteger los espacios que aún le permiten sobrevivir. “Cada fotografía del jucumari es más que un registro —resume Apaza—. Es una señal de esperanza de que todavía queda bosque, agua y vida en las montañas de Bolivia.”

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