
Como parte de las jornadas de aprendizaje, la delegación realizó una visita a la comunidad de El Torno, donde conoció la experiencia local y escuchó las voces de los actores que promueven la conservación de los bosques a través de este mecanismo.
La visita también permitió conocer testimonios de la comunidad, como el de Eufrasia Norma, quien se comprometió a cuidar 10 hectáreas de bosque a cambio de cajas para la cría de abejas. “Si no cuidamos el bosque, el agua se seca y el pasto se pierde. Es importante proteger nuestro entorno para mantener los recursos naturales”, expresó.
La Escuela ARA funciona como un modelo tripartito que involucra al Gobierno Municipal, Fundación Natura Bolivia, las uniones de cooperativas locales y la sociedad civil. Los comunarios ceden parte de sus terrenos para conservación y, a cambio, reciben incentivos que reconocen su contribución en la protección de bosques y fauna, convirtiendo a El Torno en un pulmón clave para las fuentes de agua metropolitanas.
Claudia Fernández, directora de Fundación Coca-Cola Bolivia, destacó la importancia de mantener proyectos sostenibles: “Es fundamental dar continuidad a proyectos y trabajar con diferentes actores para lograr objetivos de conservación, capacitar a la población y proteger el agua”, afirmó.
Como parte de la comitiva que llegó a Santa Cruz se encontraban; representantes del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Paraguay; Carla Torreani, directora de la Fundación Moisés Bertoni y Hernán Arzamendia, concejal de Itauguá (Paraguay)

Por otro lado, Torreani, de la Fundación Moisés Bertoni, destacó que este primer paso, implementado en el municipio de Itauguá, será clave para promover y escalar el modelo en los 21 municipios que conforman la cuenca. Este intercambio internacional reafirma el compromiso de fortalecer la cooperación entre países, impulsar la replicación de experiencias exitosas en conservación y contribuir al desarrollo sostenible de la región.
En este contexto, en un emotivo acto se entregaron incentivos a 30 familias de 12 comunidades, quienes asumieron el compromiso de conservar 500 hectáreas de bosque en el entorno del Parque Nacional Amboró, uno de los mayores tesoros naturales de Bolivia y una fuente estratégica de agua para todas las personas que habitan en Santa Cruz.