La colocación de este hito marca el inicio de la protección territorial del Bajo Paraguá, un área vital para la biodiversidad, el agua y el equilibrio climático de la Chiquitania.

Delimitar las áreas protegidas es vital para prevenir avasallamientos y futuros conflictos. En este marco, el sábado 5 de julio se realizó el plantado del primer mojón del Área Protegida Municipal Bajo Paraguá, al norte del municipio de San Ignacio de Velasco, camino al Parque Nacional Noel Kempff Mercado.
“Para nosotros, los mojones representan respeto y son parte de nuestras costumbres ancestrales para marcar límites de nuestro territorio. Significa cuidar la vida y reconocernos entre pueblos y con la naturaleza”, expresó Marcos Tomichá, Primer Gran Cacique de la Asociación de Cabildos Indígenas de San Ignacio de Velasco (ACISAV).
Este mojón marca territorialmente el inicio del Área Protegida Bajo Paraguá, que abarca más de 983.000 hectáreas y alberga una biodiversidad única. Además, esta área es clave para la provisión de agua y el equilibrio climático en la región chiquitana. Desde su creación en 2021, no se había logrado concretar una acción territorial, debido a tensiones relacionadas con el uso del suelo. Un proceso de diálogo entre autoridades indígenas y comunidades vecinas permitió alcanzar acuerdos basados en el respeto mutuo, abriendo paso a un compromiso compartido por la conservación.
El plantado fue impulsado por la ACISAV y Pastor Soliz, presidente del área protegida, con el acompañamiento de los cacicazgos de distintas comunidades, la Central Única de San Martín y la Subcentral Bajo Paraguá.
La coordinadora de Fundación Natura Bolivia, Lic. Maga Lozano, destacó que la institución acompañó a las autoridades indígenas durante la colocación del mojón, brindando apoyo logístico y asistencia técnica para la delimitación precisa del área. “El mojón se instaló en el lugar correcto, respetando plenamente los límites establecidos del Área Protegida Bajo Paraguá”, señaló.
Por su parte, Pastor Soliz, oriundo de la zona, reafirmó el compromiso comunitario con la protección de los bosques:
“Este lugar es de todos y para todos. No estamos buscando enfrentamientos, solo queremos proteger lo que aún queda y evitar que se queme o se destruya lo que nos sostiene.”
Con la instalación de este primer mojón, San Ignacio de Velasco consolida un paso histórico en la defensa de sus bosques y en la protección de un patrimonio natural clave para toda la región